Looking for Something - Prólogo
- Kyon Andres
- 23 jun 2016
- 5 Min. de lectura
Egipto, Planeta Tierra
Las paredes de la pirámide tenían un movimiento vibratorio ligero. El polvo que se resguardaba entre las comisuras de unión de las piedras caía al suelo de arena, en donde se acumulaba lentamente. Las paredes de piedras escuadradas o sin tallar que las formaban lucían gastadas y desquebrajadas, definitivamente la pirámide era inestable en su interior.
Un hombre de avanzada edad, con cabello blanco y ojos verde claro que eran cubiertos por unos lentes circulares de gran tamaño, observaba con detenimiento un papiro que había encontrado en el interior de la tumba. Sus ojos destellaban emoción, el descubrimiento por casualidad de la pirámide, oculta a más de cien metros bajo las arenas del desierto, significaba un cambio en la historia de la humanidad.
—Profesor —declaró una voz, mas no hubo respuesta alguna—. Profesor ¿me escucha?
El hombre de avanzada edad dejó de leer y miró a quien le estaba hablando, por un momento sus ojos registraron el lugar, recordó que era el líder de la expedición. Al frente suyo estaba una joven de cabello castaño corto cubierto por un gorro verde, uniforme de arqueóloga en tonalidad verdosa, largos aretes dorados y ojos verde esmeralda, de un brillo tal como las leyendas graficaban a los escarabajos mitológicos. — ¿Qué sucede?
—Profesor Carter, la pirámide es inestable. Deberíamos salir y regresar cuando hayamos informado al resto del equipo de nuestra ubicación. No me gustaría quedar atrapada aquí. Nuestro GPS ha grabado el camino de acceso a la pirámide y la cámara —comentó la joven con evidente nerviosismo, sus manos sudaban.
—Claro —respondió el profesor aún sumido en sus pensamientos. — Este papiro y sus jeroglíficos hablan sobre un poder inmensurable que fue el responsable de la creación de nuestro universo. Habla sobre una galaxia que guarda el poder máximo.
—¿Poder máximo? ¿Cree usted que se refiera al motivo secreto por el que nuestro planeta fue invadido y conquistado algunos años atrás? —indagó la joven
—Es probable. Ese puede ser el motivo por el que destruyeron todas las estructuras y elementos antiguos a su llegada —explicó mientras se acomodaba con cuidado sus lentes. —No solo estaremos ante un documento que destruiría las bases actuales de nuestra historia, ciencia y religiones. Sino que esto demuestra que quizá somos los últimos en la cadena evolutiva del universo.
La joven arqueóloga tragó saliva con temor, una gota de sudor recorrió la parte derecha de su rostro. —Debemos salir de aquí profesor, el equipo se preocupará. Y si alguno de los invasores se entera que hemos descubierto esta información, nuestras vidas correrían peligro.
—Tienes razón— respondió con rapidez el profesor. — Debemos salir.
Sede de la Legión en la Tierra, New York
Las paredes de la sede eran de piedra gris sin tratar, en la misma estaban colocadas cada una de las banderas que representaban los doscientos países que existían en el planeta al momento, pero tenían un elemento extra, todas estaban cubiertas de sangre y dos puntos rojos brillaban en su centro, el signo de la legión.
El lugar consistía en un foro de madera con asientos de cuero distribuidos de forma semicircular, todos con vista al centro, donde se encontraba un asiento de mayor tamaño en color dorado. Sobre cada foro se disponían pantallas digitales y un espacio circular de reconocimiento digital.
En la sala estaban presentes dos personas, el primero era un sujeto de cabello blanco y piel pálida, vestía una armadura de tonalidades negras con filos de color dorado, sus ojos color celeste intenso miraban los guantes que recubrían sus manos. A su lado se encontraba una chica de cabello azulado y corto, piel blanca y ojos verdes; una vestimenta azul se observaba por debajo de una armadura gris metálica que nacía de la mitad de su pecho y se extendía a los brazos y la espalda, lugar donde nacían un grupo de puntas metálicas.
—Xiïta, creo que no va a llegar —declaró el primer sujeto mientras una mueca de enojo se dibujaba en su rostro.
—No me sorprende, generalmente no asiste a una reunión que no sea convocada por el gran Abaddon —contestó con friabilidad. —De todas formas, tenemos que decidir los siguientes pasos a seguir, este prehistórico planeta me molesta, quiero salir de aquí lo más pronto posible
—Hemos registrado todo el planeta y no existe ningún documento o artefacto que nos dé una guía de la ubicación de la estrella en este universo. A pesar que los celestiales visitaron este planeta hace cientos de años.
—La gente de este planeta aún cree que todo nuestro poder está basado en tecnología. No me sorprendería que hayan destruido esos documentos si alguna vez los encontraron —respondió Xiïta
—Tienen un gran defensor en sus arenas, pero no saben cómo despertarlo. Quizá deberíamos despertarlo para llevarlo a nuestras filas, su poder nos ayudaría a devastar planetas de forma rápida.
—No Frankmoon, nos especificaron que no debemos despertarlo. Y las ordenes deben ser cumplidas.
El mencionado hizo una mueca de disgusto. —¿Has escuchado cuales son las medidas contra los celestiales? Ese grupo de molestias ya han causado bastantes problemas
—No les queda mucho tiempo —declaró una voz masculina en la oscuridad
Frankmoon y Xiïta se sobresaltaron al escucharlo, no lo habían sentido. Al frente suyo estaba un sujeto de cabello negro, vestía una armadura en tonalidad negras y café con filos de color rojo, una larga bufanda gris cubría su cuello y los ojos color azul intenso se fundían con unas cejas marcadas—. Alguien ha encontrado un documento que habla sobre la estrella de este universo.
—¿Dónde? —inquirió Frankmoon con rapidez
—Egipto—
—Nosotros ayudamos a registrar el lugar, eso es imposible— murmuró Xiïta con molestia. —Sé cómo hacer bien mi trabajo
—El lugar estaba oculto en las profundidades de la arena. Nunca registramos ese lugar por miedo a que nuestro reiki despierte al defensor de este planeta. Aunque ahora que un humano ha sacado ese documento, sólo es cuestión de tomarlo. He enviado a uno de mis agentes por él, lo debería traer en poco tiempo.
Xiïta dio unos pasos adelante y comentó. —Con la ubicación de la estrella, este universo no es indispensable y puede ser vaporizado por completo. Acordé a la información del gran Abaddon, cuando destruyamos la estrella se abrirá un portal y tendremos acceso a la esencia de la estrella, que permitirá alcanzar nuestro objetivo.
—¿Nuestro objetivo como Legión, o, nuestro objetivo? —preguntó el recién llegado
—El que hemos formado los tres, Adrián— respondió Frankmoon con una sombría sonrisa.
Egipto, Planeta Tierra
El profesor Carter y su grupo de excursionistas se encontraban en una universidad de la ciudad del Cairo, discutían sobre el reciente hallazgo. Para el profesor el papiro representaba un cambio de historia y un peligro que se cernía sobre todos.
Cerca de ellos un sujeto envuelto entre las sombras los observaba con detenimiento, decidió escuchar su conversación, quizá podría ser de interés. Tres soldados a sus órdenes aguardaban el momento para atacar, sin embargo, uno de ellos miraba fijamente el papiro.
—Señor —declaró uno de los soldados
—¿Qué sucede? —respondió con evidente molestia
—Nos informan que Sheccid ha atacado un conjunto de naves en la frontera terrestre. Solicitan reunión urgente
—No lo tomes en cuenta, la misión de recuperar el papiro es más importante. Cuando lo tengamos todo este planeta será eliminado.




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