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Looking for Something - Capítulo 3: Una brillante sorpresa

  • Foto del escritor: Kyon Andres
    Kyon Andres
  • 2 ene 2017
  • 8 Min. de lectura

Sistema Solar ZII – Órbita del Planeta Gamta


La nave auto dirigida de la resistencia se dirigía a gran velocidad al planeta Gamta, el acorazado de metal media unos cuarenta metros de largo por diez de ancho, su forma cuadrada y delgada le permitían esquivar desechos de asteroides y planetas con facilidad. A la par poseía un sistema de camuflaje similar al del cuartel general, lo que los ocultaba de un sinnúmero de enemigos.


—¿Cuánto falta para llegar? —declaró Chad de un momento a otro. Dogson y los cuatro guerreros restantes dirigieron sus miradas a las ventanas de la nave, como si un monstruo gigante les estuviera observando


—Deberíamos llegar en breve. Hemos pasado el cuadrante Omega —respondió el mago sin dejar de mirar nerviosamente por la ventana


—Nuestra misión está enfocada en recuperar la esencia de la estrella para usarla a beneficio de la balanza de batalla —comentó Fiura con gestos de preocupación—. Es evidente que se pueden dar un sinnúmero de contratiempos, desde peleas con enemigos, hasta tener que tomar la esencia sin permiso de los gobernantes del país.


—Los reyes de Gamta suelen ser personas comprensivas. Pero si se enteran el objeto lo busca Abaddon, no creo quieran tenerlo en contra —confesó Bulow


—Ellos han decidido no ir en contra de Abaddon porque tienen miedo a ganarse su furia, sin embargo, si observan una posibilidad de ganar a la legión, ellos podrían unirse —dijo Hisako, seguido movió su cuello de forma circular con evidente cansancio


—La legión está ubicada en las fronteras del planeta —anunció Shinji de improvisto


—Maldición —bufó Chad con molestia—. ¿Qué hacemos ahora?


—No te preocupes chico —anunció Dogson—. Ahora comprenderás porque decidí venir con ustedes


Castillo del Rey, Planeta Gamta


La familia real de Gamta estaba reunida en el salón principal del castillo. A su lado se ubicaban los principales elementos de sabiduría y defensa del planeta. La princesa Orchid miraba con fiereza a la persona que estaba al frente suyo, un grupo de soldados y guerreros de la legión.


—No he venido a Gamta desde que era una niña —anunció Mara con una sonrisa en su rostro—. Recuerdo que era una zona del espacio muy adecuada para el turismo


—Las personas no están turisteando últimamente en ninguna parte de este universo, supongo alguien ahuyentó esas ideas de su mente —replicó Orchid con firmeza


Mara la observó por unos segundos y sonrió—. Eres la heredera del trono de Gamta, alguien con tu carácter debería gobernar siempre. Sin embargo, tienes acusaciones graves. ¿Quizá quieres decir el nombre de quien ha causado que las personas se ahuyenten?


Orchid sintió como un sudor frío bajaba por su frente. Una corriente eléctrica le sacudió los músculos y por más que deseo golpear a la persona al frente suyo, sabía que las consecuencias serían devastadoras. Permaneció en silencio.


—Lo imaginaba —respondió con una breve pausa—. El gran Abaddon está muy feliz con ustedes por el apoyo que han dado a la legión. Y está vez pide su cooperación.


Los presentes se miraron entre sí, las palabras de la guerrera estaban cargadas de cinismo y provocación.


—En unos minutos, en este planeta se iluminará un objeto. Ese objeto es de interés personal del gran Abaddon. Solicitamos su apoyo para conseguirlo, lo tomaremos como una ofrenda de su apoyo a nosotros y nuestra gratitud será la protección de su planeta


—Cuente con nosotros —declaró el rey de Gamta de inmediato, gotas de sudor caían por su frente, el terror invadía su voz—. El objeto será entregado al gran Abaddon.


Orchid miró a su padre y sintió repudio por unos instantes. Una cosa era no colocarse en medio del camino de Abaddon y su legión, otra muy distinta adularlo.


—Me alegra escuchar eso —respondió Mara—. La resistencia será erradicada en poco tiempo y finalmente se podrá empezar con un proceso de orden natural


Orchid frunció los labios ante la aseveración. Entrelazó los dedos de sus manos cubiertas por guantes e hizo sonar sus huesos. Empezaba a odiar los pactos políticos que decían ser para la paz y en realidad, eran una excusa para la cobardía.


Entrada al Castillo del Rey, Planeta Gamta


Chad notó como el viento a su alrededor desaparecía. Bulow, Fiura, Hisako y el integrado Shinji miraban a su alrededor, pequeñas edificaciones se levantaban en el lugar, personas con túnicas caminaban rápidamente por las estrechas calles, lo notaron rápidamente, estaban en el reino de Gamta.


Hisako de un rápido movimiento detuvo el brazo de Dogson, que caía debilitado hacia el piso.


—¡Dogson! —declaró Chad con preocupación. — ¿Qué sucede?


—No te preocupes muchacho, mi poder para transportar tiene este defecto, me deja sin energía por un buen momento.


—Descansaremos un momento hasta que…


—No Hisako —interrumpió Dogson con severidad—. Deben ir a encontrar ese objeto y la esencia antes que el enemigo. Yo me quedaré aquí, podré defenderme de cualquier enemigo que venga por aquí, estoy seguro que los de gran poder no estarán en tareas de monitorear el perímetro


—Está bien —aceptó Chad llevando la mano cerca de su katana—. Debemos ir hacia el castillo, con sigilo, debemos evitar dar a conocer nuestra presencia


Sus compañeros asintieron.


De rápidos saltos se colocaron en la parte más alta de una edificación. En la entrada al castillo y sus muros estaban colocados un sinnúmero de soldados de la legión. Evidentemente esperaban la llegada de guerreros.


—¿Qué hacemos ahora? —preguntó Hisako—. Si nos acercamos nos verán y darán la alarma, no deberíamos dar a conocer nuestra ubicación hasta encontrar el objeto


Shinji se adelantó al resto, coloco su fusil en posición y empezó a disparar. Chad quiso advertir del sonido, pero se dio cuenta que las balas salían en completo silencio. El francotirador sonrió al notar la sorpresa de sus compañeros. Dos balas chocaron contra soldados de la legión, los mismos se estremecieron dos segundos y quedaron de pie completamente noqueados.


—Eso es nuevo —declaró Fiura con sorpresa


—Mi fusil puede crear un sinnúmero de tipos de balas al ser combinadas con mi magia. Este tipo de bala inmoviliza y noquea al enemigo. Tendremos campo abierto para ingresar y nadie notará estos problemas— comentó Shinji con una sonrisa, mientras seguía disparando a los enemigos que estaban en el muro de su lado.


—Shinji, comandante militar de Rathúnas —murmuró Bulow con emoción—. Tú reputación te procede.


El nombrado se levantó e hizo una señal de agradecimiento. Antes de pronunciar algo más notó una luz en el cielo, una estrella comenzaba a brillar con fuerza.


—Es la señal —declaró Hisako rápidamente—. El objeto se iluminará pronto


—Es en el castillo —murmuró Chad con molestia. En las paredes de granito del castillo se observaba un resplandor que iba creciendo, mismo que llamaba la atención de soldados enemigos y ciudadanos de Gamta.


—Creo que ya no importa ser prudentes —gritó Fiura al instante que daba un salto hacia atrás, un disparo de energía se estrelló dónde estaba antes de pie.


—¡Deteneros! —gritó un soldado enemigo


Shinji comenzó a disparar al enemigo, pero ya habían notado su ubicación.


—Ustedes vayan —declaró Bulow—. Junto a Shinji nos encargaremos de entretener a estos sujetos


Chad, Fiura e Hisako no esperaron otra señal, saltaron hacia los muros cercanos y se perdieron en las paredes del castillo.


—¿Cómo en los viejos tiempos? —preguntó Shinji tomando el fusil a lo alto


—Claro que sí —respondió Bulow mientras lanzaba al aire su gabardina. Un jean negro y una camiseta militar aparecían, se rodeaba de tiras de reata negra y broches, entre ellos un sinnúmero de armas de fuego, a su espalda sobresalía una escopeta.


—Vamo ahí —gruñó su compañero mientras disparaba al saltar. Bulow tomó una pistola y lo siguió


Castillo del Rey, Planeta Gamta


Mara enarcaba una ceja con sorpresa, al frente suyo brillaba con intensidad lo que tenía que llevar a su señor Abaddon, sin embargo, se empezaba a preguntar cómo lo debía hacer, la esencia teóricamente la tenía que tomar. Al frente suyo un niño brillaba con intensidad.


—¿Qué significa esto? —pregunto el rey de Gamta con sobresalto. Su hijo menor brillaba con fuerza. Sus manos temblaron, un sudor frío recorría su cuerpo, se negaba a aceptarlo, pero aparentemente el objeto que buscaba la chica enfrente era su propio hijo—. Esto tiene que ser un error


—Debo comentarle que estoy tan sorprendida como lo está usted, esperaba alguna joya familiar o similar que brillara, no ese escuincle —contestó Mara con seriedad


—¡No te lo vas a llevar! —gritó Orchid con furia, sus pasos resonaron en la habitación, extendió los brazos al colocarse frente a su hermano.


—Hija —declaró el rey con angustia


—Yo vine a buscar la esencia y llevársela al conde. Que sea objeto o persona me tiene sin cuidado —declaró con molestia mientras una flor de loto aparecía en sus pies descalzos—. Que sea un objeto o una persona, me tiene sin cuidado


—¡Padre! —gritó Orchid en espera de una respuesta


El rey temblaba sin saber qué hacer, sintió la mano de su esposa en su espalda y pudo contener su miedo—. Mi hijo no puede ser, debe haber un error


—La estrella ha iluminado su esencia, la sabiduría del universo no puede tener un error, comparado a la ignorancia de tu mente. ¿Acaso debo tomar esto como una traición al acuerdo que se tiene con la legión?


Orchid bajó sus brazos y cerró su puño derecho con furia. Estaban en una encrucijada, entre el poder real y el amor de padre.


—Un objeto era el plan inicial, si se hubiera iluminado una persona común del planeta o mi hijo, la situación hubiera sido igual. No tomarás la vida de nadie.


Orchid estaba sorprendida de la respuesta, su padre acababa de declararle la guerra al conde del infierno, Abaddon.


—Entonces simplemente tendré que tomar la esencia y eliminar a cualquiera que se ponga en mi paso —respondió con frialdad


—¡Soldados! —gritó el rey con furia


Las puertas anexas se abrieron de golpe y varias decenas de soldados salieron en dirección de la arcana y soldados de la legión. Los disparos de ambos bandos chocaban entre ellos y las paredes, la batalla había comenzado.


—Molestias —refunfuñó Mara extendiendo su mano. De la flor de loto emergieron tentáculos verdes que atrapaban a los soldados y los estrangulaban a toda velocidad.


Esferas de fuego chocaron contra ella, sin efecto alguno. Los magos del rey estaban atacando con toda fuerza. Mara convocó un báculo de madera negra. Se desplazó a una velocidad alta y atacó a los magos hasta dejarlos fuera de combate. El rey estaba en shock, sus fuerzas fueron derrotadas en segundos.


—Ahora pequeño niño, es hora de que me des la esencia —


—No le pondrás un dedo encima —respondió Orchid quitándose los guantes de sus manos, en las mismas se dibujaban dos grandes cicatrices. A su alrededor se dibujó una pared semicircular azul, en la cual se veían reflejadas varias armas.


—No podría disfrutar más el cortarte la cabeza, pero no tengo tiempo. Simplemente los eliminaré a todos —gritó Mara con furia, la flor de loto empezó a crecer hasta tener el doble de su tamaño, un tentáculo gigante apareció, al final del mismo se formó una boca gigante que se dirigió hacia Orchid.


Orchid tomó una espada y se preparó para defender, en ese instante la puerta principal estalló en pedazos. Ambas chicas regresaron a mirar con sorpresa a tres figuras.


—Te dije era un ataque muy fuerte —declaró Hisako caminando sobre los restos de la puerta


—No es mi culpa la puerta haya sido tan mal construida —se defendió Fiura


Chad dio algunos pasos hacia el interior, notó el brillo sobre el niño y se dio cuenta porque había una pelea en ese lugar, dirigió su mirada hacia la enemiga. Tanto él como Mara se miraron y gritaron al unísono —¡Tú!


—¿Vieja amiga? —preguntó Fiura con burla


Chad tomó la katana en sus manos y con una mueca de rabia se dirigió a sus compañeras—. No se contengan o las matará


—Haré mucho más que eso Chad, los mataré a todos— anunció al instante que flotaba en el aire, sus ojos se tornaron blancos y una armadura naranja se formaba en todo su cuerpo.


—¿Qué hacen aquí? —indagó Orchid con sorpresa y molestia


—Evitamos que Abaddon gane la guerra y a la par, ayudamos a que no mueran


Mara de Nirvana se colocó en el piso y mirando a Chad de frente le gritó—. Es hora de terminar esto, una pelea de arcano contra arcano—


—¿Qué? —preguntó Orchid con incredulidad


No obtuvo respuesta, la katana y lanza chocaron entre sí con tal fuerza que una onda se generó en el lugar, causando una explosión que destruyó paredes y mandó contra objetos a los presentes. Orchid protegía a su hermano de los escombros, entonces por unos segundos le pareció ver una sombra que se movía por el castillo antes de desaparecer, empezó a creer que algo le había golpeado la cabeza.


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