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Looking for Something - Capítulo 2: Preludio Apócrifo

  • Foto del escritor: Kyon Andres
    Kyon Andres
  • 9 jul 2016
  • 11 Min. de lectura

Actualizado: 22 dic 2022

Cuartel General de la Resistencia, Zona Negativa. Sala de reuniones

La puerta de la sala de reuniones causó un sonido grave al cerrarse con fuerza, una corriente de viento provocado por esta situación se coló por el piso de la sala. La princesa Ariadna mantenía su mirada en la puerta, sus labios se unieron lentamente al instante que pasaba un bocado de saliva, sus ojos se desviaron al suelo y sus hombros cayeron pesadamente.


Dogson se arrodilló ante la princesa, sus ojos brillosos le miraban con una mezcla entre compasión y apoyo, asintió su cabeza para darle a entender su aprobación. La princesa posó sus ojos en los rostros de los presentes en la sala, cinco rostros le miraban atentamente.


—Ariadna —declaró Chad de improvisto, sobresaltando a los presentes—. Dime que no creíste por un segundo que convencerías a todos con ese plan tan suicida


—Cuida tu tono muchacho —le reclamó Dogson de inmediato, sus ojos brillaron con más fuerza


Fiura regresó a mirar a Hisako y Bulow, ambos estaban en silencio ante la forma de reaccionar de Dogson. Al otro extremo de la habitación Shinji hizo resonar los huesos de su cuello y dio un suspiro de molestia.


—No confundas Dogson. Ariadna pertenece a la familia real de su reino en su planeta, no ante mi persona —recalcó Chad con una sonrisa burlona—. Prácticamente un noventa por ciento de los que asistieron a la reunión acaban de abandonar la sala al terminar de escuchar el plan. Algo debe significar ¿no?


—Mi plan está bien formulado, Chad —respondió con rapidez Ariadna, avanzó unos pasos hacia el guerrero, de su vestido se desprendían algunos copos de nieve con delicadeza—. Supongo no esperaba que desertaran tan fácilmente a la idea de una batal


—Una batalla ante Abaddon —dijo Shinji con un tono de voz tranquilo—. Eso es sentencia de muerte para los guerreros y sus planetas. ¿Tienes idea cuantos planetas han sido destruidos? Miles. Y todo ello causado por los que se opusieron a los planes del conde del infierno


—Si logramos hacernos con la esencia de la estrella, tendremos la ventaja —comentó con desesperación Ariadna


Bulow sintió la respiración sonora y fuerte de Hisako.


—Y si fallamos…—declaró Chad


—Será la muerte de todos. No estamos arriesgando nuestras vidas, sino la de nuestros planetas—murmuró Shinji

—Si no hacemos algo, seremos destruidos por Abaddon—gritó Dogson con furia, su capa se movía en varias direcciones por cuenta propia

—No es de exaltarse. Nos hemos quedado algunos —interrumpió Fiura


—Asumo ustedes están interesados en oír los detalles —replicó Dogson mientras observaba los ojos de todos los presentes


Ariadna caminó hacia el centro de la sala y agachó su cabeza por unos segundos, al terminar estos gestos se miró la mano derecha y decidió hablar


—Al conseguir la esencia de la estrella antes que Abaddon, tendremos acceso al poder que busca, lo que conllevaría a tener un beneficio de imperio. Tenemos la ubicación de la estrella que está buscando y podremos llegar ahí, sin embargo, no creo que Abaddon vaya al lugar en persona, enviará a algunos de sus guerreros a que lo consiga


—Lo más seguro es que envíe a uno de los arcanos. Cada uno de ellos tiene a su disposición ejércitos que los acompañan —clarificó Chad


—No estoy segura de ello —interrumpió Ariadna—. Es verdad que los arcanos han sido las primeras líneas ofensivas en cada ataque o guerra, pero no debemos olvidar que los guerreros de élite también suelen aparecer. Y sus poderes distan entre los arcanos.

—Incluso pueden ser los tres guías de Abaddon. Los guerreros más fuertes de la legión —comentó Fiura. De reojo observó como la vena yugular de Chad se templaba al escuchar esa frase.


—Si nos topamos con los guías estaremos condenados, nuestros poderes no están a su mismo nivel —anunció Shinji—. Uno de ellos fue el que destruyó el planeta Tierra sin ningún esfuerzo.


El silencio invadió la sala de reuniones por unos instantes, en su mente recorrían las dramáticas escenas que habían sido compartidas a todo el universo, una muestra más del poder de la legión y el conde del infierno, Abaddon.

—¿Qué se sabe sobre la leyenda de las esencias de estrellas? —indagó Hisako para eliminar el horrible silencio formado en la sala


—Podemos preguntarle a quién tradujo la primera vez el papiro encontrado en la Tierra —comentó Ariadna con una sonrisa—. Debe estar en el comedor en este momento


Los presentes fruncieron las cejas y le miraban con sorpresa ¿Acaso la princesa había perdido la cabeza y estaba confundiendo hechos?

Castillo de la Legión, Planeta Apolión.


El planeta Apolión representaba para todo el universo el centro del máximo poder, el hogar de Abaddon, el conde del infierno. Había establecido su base en ese lugar con la finalidad de mostrar a todo ser viviente un espacio físico que transmitiera su poder y sus objetivos cada día crecientes. El planeta poseía uno de los ecosistemas más desarrollados, miles de animales y plantas convivían con tranquilidad en los diferentes medios.


Apolión estaba conformado por ocho continentes distintos y un total de cinco océanos. El continente más grande y sede de la principal base de la legión se llamaba Itobaal, nombre dado por Abaddon al lugar en honor a su padre. El continente era un conjunto de tierras prósperas y fértiles, largos campos verdes y montañas que mantenían un sinnúmero de minerales en su interior.

Más de diez mil millones de habitantes estaban distribuidos en todos los continentes, donde poseían un estilo de vida adecuado, disponían de vivienda, alimentación, vestimenta, educación, trabajo y entrenamiento. Hombres y mujeres hacían lo posible para ayudar a la expansión de la legión, la gran mayoría se unían como soldados, los niños por su parte aprendían la historia de cada uno de los planetas actuales y los inexistentes.


En Itobaal se encontraba construido un muro de miles de metros de diámetro que custodiaban las edificaciones principales del conde del infierno, el muro poseía una altura de doscientos metros, en la parte más alta estaban colocadas torretas de energía que vigilaban en todo momento cualquier movimiento sospechoso sin descanso alguno. En el interior se ubicaban ocho edificios, el más grande de ellos era el castillo, hogar de Abaddon y centro de reuniones de sus soldados más fuertes.


Un segundo edificio de color rojo correspondía al cuartel donde se entrenaban los soldados de los ejércitos de cada uno de los arcanos al servicio de la legión. Los edificios restantes correspondían a un centro de investigación, una bodega, un hangar para las principales naves, una torre de vigilancia, el centro de tecnología y un hospital. Los siete edificios eran custodiados por guerreros de élite.


El castillo poseía paredes completamente lisas de color azul oscuro, ventanas negras de un material similar al aluminio con vidrios de colores. La entrada principal tenía una dimensión de diez metros de altura por cinco de ancho. En sus costados dos seres de piedra permanecían inmóviles, en sus manos llevaban lanzas rodeadas de energía. En la parte interna las paredes lucían de diversos colores, los pisos de pequeños cuadros de madera encajaban con las alfombras afelpadas y de diversas formas.


El castillo estaba construido como un laberinto, llevando a un sinnúmero de habitaciones, un modelo de construcción que llevaría a trampas mortales a un intruso. La parte central de los pisos superiores eran reservados para Abaddon y sus invitados. En la planta inferior se solían reunir los principales guerreros para intercambiar información y planear estrategias. El segundo piso era controlado en su totalidad por los tres guías de Abaddon: Frankmoon, Xiïta y Adrián. Por su parte los guerreros de élite no accedían al castillo a menos fueran reuniones de gran importancia, disfrutaban de sus propios edificios.


Una de las habitaciones del castillo resonó ante el golpe de un soldado de la legión, su traje azul oscuro de tela, botas negras altas y un símbolo circular resplandeciente en su pecho demostraban un rango alto en el mismo


—Adelante —respondió una voz femenina en el interior


El soldado procedió a abrir la puerta con cautela e ingresó al interior de la habitación. La habitación no poseía paredes en sí, árboles y una cascada se veían al fondo, ciertos muebles y una cama se observaban por los alrededores. El soldado observó a la persona que había venido a buscar, era una mujer de cabello negro largo recogido en la parte posterior, sus ojos color café lo miraron. Su vestimenta era un vestido naranja con dos tiras que cruzaban por el pecho, el vestido se volvía más ancho a la altura de las piernas, sus pies estaban descalzos.


—Señora —anunció el soldado de inmediato con un ligero temblor en su lenta y tosca voz—. Las naves y soldados están preparados para ir al punto donde se encuentra la estrella, con la finalidad de obtener su esencia


La mujer se acercó y el soldado observó cómo estaba flotando, a sus pies una flor de loto se movía con ella. Unas gotas de sudor cayeron por los costados de su frente, tenía miedo.


—Teniente. Usted estará a cargo de la flota de respaldo. De darse el caso de una complicación con soldados de la resistencia, usted tomará las decisiones para evitar molestias


El soldado llevó su mano extendida en forma de saludo militar a su cabeza y procedió a salir, al girar hacia la puerta su rostro palideció y sintió que sus piernas estaban por fallar, uno de los guías lo observaba atentamente.


—Teniente —declaró el guía


—Señor —respondió de inmediato con un saludo militar. Se excusó y salió rápidamente del lugar.


—Es divertido como se ponen nerviosos ante nosotros —se mofó Adrián en el instante que cerraba la puerta.


—Todo nuestro poder significa para ellos un terror, no es gracioso—


—Mara —declaró Adrián mientras arrancaba una hoja de un árbol del lugar—. Creo no debes ser tan seria, la vida es para sonreír.


—Quizá vemos la vida de forma distinta —respondió


Adrián desintegró la hoja sin movimiento alguno, sonrió y procedió a observar todo el lugar.


—No recordaba lo pacífico que era este lugar. Supongo que al ser la arcana que representa la templanza, era algo de esperar


—¿A qué has venido Adrián? Tengo una misión que realizar—


—Recuperar la esencia de la estrella, claro esa misión —contestó con una sonrisa—. La resistencia intentará detenernos, no desaprovecharán la oportunidad.


—Que lo intenten.


—Tengo informes de que uno de mis hermanos está con la resistencia en este momento, no me sorprendería que fuera a detener tú misión


—¿Y me dices eso con que finalidad? ¿Quizá que no lo maté si me lo encuentro?


Adrián comenzó a reírse con fuerza, causando la ira de Mara.


—Recuerda que él fue uno de nosotros, mantiene sus habilidades. Y yo les entrené a ambos, fue tu compañero de entrenamiento. No considero que sea capaz de derrotarte, pero la misión puede tener contratiempos que no serán beneficiosos para nosotros


Mara le observó con evidente molestia. Sus recuerdos le transportaron años atrás cuando entrenaba junto con el hermano de Adrián para convertirse en un arcano, sus habilidades de combate con la katana eran espléndidas, quizá el guía al frente de ella sabía algo más de lo que decía


—Todo aquel que se interponga en el camino del conde del infierno, será destruido —anunció con firmeza. Tomó dos esferas que estaban en la mesa y se dirigió a la puerta para dirigirse a la nave que la llevaría hacia la estrella—. La misión será realizada en su totalidad y si llego a encontrarme con alguno de la resistencia, les haré una bonita tumba con sus huesos.


Adrián escuchó como sus pasos se alejaban por el pasillo del castillo. Mara siempre había sido una guerrera apresurada, sonrió ante el recuerdo y murmuró para sí mismo—. Si supiera


Cuartel General de la Resistencia, Zona Negativa. Comedor principal


Al entrar al comedor, los cinco guerreros en compañía de Ariadna y Dogson fueron recibidos por un aroma de comida recién hecha. Miles de mesas para seis personas se distribuían por todo el lugar, la mayoría de ellas estaban ocupadas por una variedad de seres vivos de distintos planetas, desde seres con fisionomía humana, pasando por antropomorfos y personajes elementales.


—¿A quién estamos buscando aquí? —indagó Shinji con curiosidad


—Alguien que la legión supone está muerto —Ariadna miró fijamente a los ojos de Chad y Fiura, y ésta pudo sentir el calor de su mirada—. Cuando el planeta Tierra fue destruido por uno de los guías de Abaddon, minutos antes de eso tuvimos la oportunidad de rescatar a dos terrícolas, el profesor que descubrió el papiro y su asistente.

—¿Han mantenido oculto todo esto a los reinos aliados? —investigó Hisako


Ariadna exhaló un suspiro antes de responder—. Las circunstancias fueron diferentes en ese momento, se arriesgó en gran escala. Sin embargo, tenemos ahora con nosotros y de nuestro lado a quién descubrió e investigó todo referente a estas esencias de estrella.


—Eso no cambia el hecho —afirmó Hisako—. Hacer esto es considerado traición, si un reino tuviera algo así y no avisará a la resistencia, sería motivo de un juicio y similares. Es evidente la justicia funciona por conveniencia en este lugar


—Hisako, por favor —interrumpió Dogson—. Queremos escuches lo que sabe el profesor Carter, entonces quizá comprendas porque ni siquiera todo el alto mando tiene conocimiento de esto


—Supongo podemos darles la oportunidad de una explicación —Chad dirigió su mirada hacia Hisako, ella asintió.


Ariadna caminó hacia una mesa específica. La mayoría de los presentes le miraban con sorpresa, no era común que líderes o personas del alto mando asistieran al comedor de la base. Dogson y los guerreros le siguieron en silencio.


La princesa se detuvo en una mesa, en la misma se encontraba un solo hombre, su cabello blanco lucía despeinado, pero mantenía sus lentes circulares. El hombre le observó con seriedad, se acomodó sus lentes y comentó—. Deduzco que, si viene a mí con acompañantes, tienen conocimiento de mi identidad


—Así es profesor—


—Los planetas y estrellas están alineados. En unas horas más, la estrella revelará la ubicación de su esencia.


—¿La ubicación? —preguntó Dogson son sorpresa—. Tenía entendido que la estrella en sí guardaba la esencia


—No —respondió el profesor, dio una pausa y bebió un poco de agua—. La esencia es el poder de la estrella, la misma que se encuentra en un objeto.


—¿Objeto? Eso quiere decir que no es cuestión de destruir una estrella, sino de tomar un objeto en las manos —dijo Bulow con sorpresa


—No podía revelar todos estos detalles en la reunión. Las reacciones podrían ser incontrolables. Ustedes son personas de fiar, los he conocido de antaño o a sus padres —completó Ariadna con una voz sublime


—¿Qué clase de objeto será? —preguntó Chad rápidamente


—No lo sé, todo depende de la esencia base de la estrella. Podemos hablar de energía bélica, energía de sanación, hay un sinnúmero. Pero cuando esté alineada, el objeto brillará con una intensidad superior a nada visto antes.

—La legión debe estar dirigiéndose hacia el objetivo ¿Cómo lo encontramos nosotros? Ellos se llevaron el mapa que usted trazó en esa fecha —comentó con agitación la princesa


—Sí —


Los presentes miraron al profesor con intriga

—Yo diseñé ese mapa y lo memoricé. Con la ayuda de unos cálculos y mapas estelares del sistema, ya tengo la ubicación planetaria.


—¿Dónde será? —inquirió con impaciencia Ariadna—. Puede ser nuestra única esperanza


—El planeta Gamta


—No —murmuró Fiura con desgano


—¿Qué sucede? —indagó Ariadna con sorpresa


—Gamta es el planeta que está en los límites de este cuadrante solar, el planeta siempre ha estado en contra de atacar a Abaddon. En la reunión de hace unos momentos; Orchid, la hija del rey, estuvo presente antes de salir molesta por su plan


—No saben que vamos hacia allá


—Debemos apresurarnos, llegar antes que ella —recomendó Fiura

—¿Debemos? ¿Estás dispuesta a realizar esta misión? —preguntó Dogson con sorpresa—. Es peligrosa como lo dijeron ustedes


—Sí —respondió Bulow—. A este punto siempre hemos estado en batallas, me uno a una misión suicida más.


—Apoyo la moción —declaró Chad


—Y yo —prosiguió Hisako


—Es grandioso —declaró Ariadna, su mirada se posó en los ojos de Shinji y con recelo le preguntó—. ¿Qué hará usted?


—Si no estuviera interesado en la misión, no me hubiera quedado—


—No puedo proveerles de soldados rasos o naves porque no tengo la autorización del alto mando. Solo puedo ofrecerles una nave automatizada que les lleve a su destino.


—Gracias —declararon algunos de los guerreros


—Iré con ellos —informó Dogson de improvisto


—Maestro…—empezó a decir Ariadna


—Es lo que se tiene que hacer —le interrumpió


—El poder y experiencia de un mago nos servirá —anunció Chad con una sonrisa


—Prepararé la nave —comentó Ariadna y salió rápidamente


—Tengan cuidado —anunció el profesor de inmediato


—Lo tendremos, es bastante probable un arcano haya sido enviado. Podremos acabarlo entre todos —dijo con seguridad Bulow


—No me refiero a eso —declaró el profesor—. En la mayoría de planetas existe un protector mítico, en el caso de La Tierra, el nuestro despertó cuando nos invadieron, pero con las artimañas del guía, nuestro protector se pasó al bando de Abaddon y ayudó a la destrucción de nuestro planeta. No deseo que en Gamta suceda lo que le pasó a mi planeta.


Los guerreros quedaron en silencio. Ninguno de ellos podía imaginar lo que presenció el profesor. Permanecerían alertas, una vez estuvieran en la nave hacia el planeta Gamta, no habría marcha atrás, entrarían a la boca del lobo.

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