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Great War - Capítulo 3: Mara de Nirvana

  • Foto del escritor: Kyon Andres
    Kyon Andres
  • 1 abr 2018
  • 9 Min. de lectura

Entrada al castillo principal, Planeta Apolión.


Los centinelas correspondían a las fuerzas angelicales de menor rango, eran los encargados, bajo misión principal, de aniquilar toda forma de poder inferior que se encontrara en el lugar de ataque. Su característica principal eran los trajes blancos de larga costura que hacían juego con sus alas. Sus rostros estaban cubiertos por largas telas del mismo color.


Los diferentes soldados, generales y tenientes al servicio de Abaddon se enfrentaban a los centinelas sin mucha efectividad. Por una parte, el nivel de poder de los atacantes era demasiado pequeño comparado a un guerrero de alto poder como los ángeles, pero era suficiente para aniquilar y causar problemas a las fuerzas bélicas menores.


Dos grandes tentáculos verdes golpearon a un grupo de siete centinelas, los cuales se estrellaron contra las edificaciones cercanas. Uno de los generales observó a quien había ejecutado el gran ataque.


—Señora —declaró al reconocerla, sostenía una espada en su mano derecha, lucía desgastada y con signos de haber enfrentado fuego—. Pensaba ustedes se encontraban en la batalla de los cielos


—Mi oponente ya no respira —contestó de forma brusca


—Me sorprende el incremento de tu habilidad —prosiguió una voz femenina a la espalda de ambos guerreros


Una joven de cabello rojo, piel morena y ojos carmesí flotaba en el aire. Un vestido crema de largo corte y un par de alas blancas le brindaban un aspecto celestial.


La celestial alcanzó el suelo con sus pies y mirando a la guerrera prosiguió


—La última vez que te vi eras una guerrera que se había unido a las fuerzas de Abaddon, definitivamente Adrián ayudó bastante en tu entrenamiento. Tu tranquilidad en combate te hace digna de ser conocida como la arcana representante de la templanza.


Mara de Nirvana sonrió ante el comentario, su mente recordaba escasamente la última vez había visto a la joven al frente suyo. Aunque las circunstancias anteriores habían sido como aliados.


—Espero que tu intención sea la de morir en mis manos, caso contrario aún tienes tiempo de escapar. Matar dos ángeles en un día será un placer


Una risa delicada provino de la celestial. Una docena de tiras de tela de diferentes colores emergieron entre las alas de la guerrera y la rodearon, formando una esfera en movimiento.


—Señora… —irrumpió el general


—Dirígete a apoyar a los demás soldados. Yo me encargo de ella


El general asintió y se dirigió a un costado de la batalla.


—Que hayas derrotado a mi hermano fue una suerte. Lastimosamente se enfrentó a ti debido a su actitud tan acelerada. Su oponente y el tuyo eran distintos


—Por supuesto —interrumpió Mara—. Cada uno de nosotros debía enfrentar a alguien que tiene una ventaja sobre nuestros poderes y habilidades ¿correcto?


La joven enemiga sonrió con dulzura.


—Definitivamente eres más inteligente de lo que aparentas. Y, además, tienes un buen oído para escuchar a los demás.


—Supongamos que escuché algo cuando Jewelry luchaba contra ese simio de cuatro brazos


La frente de la joven mostró dos líneas de expresión ante aquel comentario. Desarrolló una mueca divertida en su rostro y estiró sus manos. De inmediato las telas se dirigieron hacia la arcana, en el camino tomaron la forma de puntas de flecha. Mara de Nirvana las desvió y se defendió con su lanza de color negro.


Scar —gritó la celestial con fuerza. Las tiras de tela se esparcieron por todo el lugar y girando de formas aleatorias rasgaron la piel de Mara.


La flor de loto en la que Mara de Nirvana se encontraba flotando generó varios pares de tentáculos que a gran velocidad fueron directo al cuello de la enemiga. Antes de llegar a su objetivo, fueron cortados en varios pedazos por nuevas tiras de tela.


—Mara, ríndete de una vez. No eres rival para mí, no en tu nivel actual de ataque.


—¡Cállate! —demandó Mara con furia, sentía como hileras de sangre caían por ciertas partes de su cuerpo. Observó como a su alrededor siete revoluciones arcanas estaban presentes y apoyaban en las batallas. Cerró su puño con ira ¿Cómo era posible ellos tuvieran tal nivel de poder?


—Han caído varios de los tuyos y algunos de ellos… —declaró con una larga pausa— …no se volverán a levantar.


La flor de loto generó un nuevo tentáculo de mayor tamaño. Mara de Nirvana se colocó encima del mismo y a gran velocidad se lanzó al ataque. La enemiga cerró sus ojos con resignación, era evidente los guerreros de Abaddon carecían del arte de escuchar.


La enemiga causó que dos tiras de tela se colocaron al frente suyo en forma de defensa. Mara de Nirvana estaba a pocos centímetros cuando el tentáculo se dividió en ocho distintos, ante la trágica sorpresa de la celestial.


—¿Qué?... —murmuró con molestia antes de sentir un fuerte dolor en su abdomen, un noveno tentáculo se había formado y golpeado con brutalidad. Los tentáculos restantes arremetieron con fuerza. La celestial cayó al suelo pesadamente al mismo instante que escupía sangre por la fuerza de los golpes.


Mara de Nirvana extendió su lanza en dirección del cuello de la enemiga, sería un golpe final. La celestial interpuso su brazo entre la lanza y su cuello, evitando así ser herida de gravedad. La sangre salpicó a su rostro.


La arcana mayor extendió el otro brazo y generó una esfera de energía color naranja en el mismo instante que su contrincante ejecutaba la misma acción. Las dos esferas chocaron entre sí causando una onda explosiva de varios metros. Las dos guerreras fueron lanzadas al piso con fuerza.


Mara se levantó rápidamente para evitar ser atacada, pero observó que entre el polvo levantado la figura de su enemiga se levantaba lentamente.


—Debo comentar que estoy sorprendida —anunciaba la enemiga con lentitud. El polvo a su alrededor empezaba a dispersarse.


Mara giró la lanza entre sus dedos con rapidez y la colocó en forma ofensiva. La flor de loto se mantenía a pocos metros de su arcana.


—Sin embargo… —complementaba la celestial colocándose al frente de Mara en un segundo—… no es suficiente


Mara de Nirvana quedó paralizada ante la velocidad de su enemiga. Sus pupilas se dilataron al notar como las heridas de su contrincante comenzaban a curarse a gran velocidad.


La celestial sonrió ante el temor de su enemiga. Abrió su boca con rapidez y antes de que alguien pudiera reaccionar, profirió un grito de gran magnitud que lanzaron a la arcana varias decenas de metros con fuerza. Los oídos de Mara sangraban y su armadura se desquebrajaba con fuerza. Su cuerpo chocó contra una fuerza colosal, antes de quedar quieta por el dolor.


Un gruñido la alertó. Observó cómo no había chocado con una estructura, sino con las piernas de un celestial. Al frente suyo una criatura antropomorfa de largas alas la miraba. Su rostro idéntico al de un águila terrestre le miraba con molestia.


Un grupo de llamas blancas envolvieron al celestial. Mara de Nirvana observaba a Ríxi con varias heridas en su cuerpo, pero se mantenía firme atacando al enemigo. Sin perder tiempo se levantó con dificultad del suelo y caminó en dirección de su contrincante, observó como la celestial jugaba con sus alas en forma de espera.


—Creo están olvidando algo importante— anunció al ver que Mara de Nirvana se encontraba cerca—. Las habilidades de Abaddon son iguales a las nuestras.


Mara de Nirvana se mordió el labio inferior con furia. Recordaba perfectamente las habilidades de los celestiales y también conocía las de Abaddon. Definitivamente tendría que realizar un ataque más arriesgado para mejorar sus oportunidades de victoria.


Entre ambas guerreras pasaron un celestial y Frankmoon en una cruenta lucha, para sorpresa de ambas, el celestial tenía una mayor cantidad de heridas que el guía.


—¿Acaso creías que el gran Abaddon tendría en sus principales líneas de batalla a cualquier guerrero? —


La celestial frunció su rostro ante el comentario. Definitivamente los planes no estaban yendo como debían ser, todos tenían un objetivo y en alguna parte algo sucedió de mala forma. Sus habilidades no estarían al nivel de un guía.


Revolución Arcana —gritó Mara con rapidez


Una nueva nube oscura se formó en el cielo, para finalmente en la espalda de Mara aparecer una gran mantis con ojos rojos, era evidente su furia.


—La Revolución arcana, uno de sus principales ataques. Uno de los regalos de Abaddon en base a su forma de dominio y poder. Únicamente los guerreros más fuertes acceden a su poder. No dudo de tu poder, sin embargo, no es suficiente para hacernos frente.


—Lo sé.


La celestial sonrió ante ello


—Las revoluciones arcanas se dividen en diversas formas o niveles. Las más fuertes los poseen los guerreros aliados y guías de Abaddon. Son las únicas que podrían dar problemas. La mantis, no es una de ellas.


—Una lengua muy afilada para ser un ángel —exclamó la mantis con molestia


—¿Tienes problemas en aceptar la verdad?


—Disfrutaré cortarte en todos los pedazos posibles


Mara de Nirvana giró nuevamente su lanza y se lanzó al ataque.


La celestial generó varias telas que se dirigieron hacia Mara de Nirvana y la mantis. Ambas se defendieron con rapidez.


Giganto Scar —gritó la celestial con fuerza. Las tiras de tela se esparcieron por todo el lugar al mismo tiempo que crecían hasta veinte veces su tamaño y girando de forma aleatoria chocaron contra la lanza de Mara y la piel verde de la mantis.


La celestial se transportó al frente de Mara con un cuchillo largo en su mano y se dirigió a su cuello. La arcana se defendió de cada uno de los veinte intentos de ataque de la enemiga, pero con cada segundo que pasaba empezaba a sentir un mayor cansancio.


La mantis abrió su boca y generó un rayo verde de energía que chocó contra la celestial de improviso. La mantis sin perder tiempo alguno extendió sus garras delanteras con fuerza sobre el cuerpo de la enemiga.


Mara de Nirvana saltó con su lanza y clavó la misma en el pecho de la celestial.


—A veces los ángeles tienen tendencia a hablar mucho —concluyó la mantis. Su mirada se desvió al caos del lugar, sentía furia al ver la destrucción, dolor y sufrimiento entre los habitantes del planeta. Todo lo que representaba ese lugar estaba siendo destruido y se aseguraría de hacer pagar por ello.


—Los guerreros de Abaddon y sus revoluciones arcanas —anunció una voz


La mantis y Mara regresaron a ver con terror al origen de la voz. La celestial se levantaba del suelo. Con su mano derecha arrancaba la lanza de su pecho y lanzaba al suelo. Su cuerpo lucía lleno de sangre.


—¿Cómo has sobrevivido a dos ataques directos? —inquirió Mara con incredulidad


—Me encargaré de destruirlos a todos—


—¿Sabes cuantas veces he escuchado esa frase? Incluso por parte de esos ridículos de la resistencia… —comentaba antes de quedar en silencio—. ¿Aliados de la resistencia?


—¿Resistencia? —preguntó la celestial con duda—. Ahh… Te refieres a esos guerreros que los hacen frente. No somos aliados


—¿Muy débiles para ustedes?


—En realidad algunos de los ángeles los están visitando en este instante. En cada uno de sus puntos de reunión.


—¿Qué? —preguntó Mara con incredulidad—. ¿Qué intentan con todo esto?


—Restaurar el orden natural de las cosas. Abaddon y la resistencia son los causantes de la mayor desigualdad de esta dimensión. Y han empezado a llevarla a otras dimensiones, por ello serán detenidos.


La mantis rápidamente extendió sus garras en dirección de la enemiga. La celestial generó dos medialunas metálicas en sus manos y de dos rápidos movimientos cortó las patas de la mantis, la sangre cayó por todo el lugar ante el chillido de dolor del protector.


—Es tú fin, asqueroso insecto—


Una energía verde se transportó hacia Mara de Nirvana. Comprendiendo lo que sucedía se deslizó con rapidez hacia la enemiga con su lanza en alto.


La celestial tomó su medialuna y colocó al frente para defenderse del ataque. Mara de Nirvana se deshizo de la lanza y uniendo sus manos generó una gran cantidad de energía verde en sus manos. La enemiga intentó realizar un contraataque, pero era demasiado tarde.


Mara de Nirvana extendió ambas manos con fuerza para liberar toda la ráfaga de energía de su cuerpo. La ráfaga atravesó el arma de la enemiga, acto seguido su pecho. El rostro de la celestial cambió inmediatamente, definitivamente era la primera vez que recibía ese nivel de ataque. La celestial cayó pesadamente al suelo algunos metros atrás y quedó inmóvil.


—Me has hecho esforzarme más de lo que debería —murmuró Mara con molestia. Notó como la mantis desaparecía en el ambiente, definitivamente había sido herida de gravedad.


Mara de Nirvana tomó su lanza del suelo para ver que podía hacer, cuando sintió un dolor agudo en su abdomen. Los nervios de su mano fallaron, causando que soltara la lanza al suelo. Antes de poder hacer algo más notó como su abdomen tenía una gran abertura por dónde observa sus órganos.


Cayó pesadamente al suelo al instante que su conciencia desaparecía, observó como el ángel luchaba contra Ríxi la había atacado, pensó en que le sucedió a Ríxi, pero no lo logró, quedó inconsciente en el suelo en medio de un gran charco de sangre.

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